Pediatra En Casa DR. LUIS RUIZ PEDIATRA Guatemala

Archive for marzo 17th, 2008

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PADRES DE FAMILIA

Frecuentemente se preguntan si algunas lesiones que aparecen en la piel de sus hijos son piquetes de insectos y con justificada razón por la frecuencia del problema; sin embargo la mayoría de las veces les queda la duda si realmente el niño fue picado por uno de estos bichos o lo que es peor aún, desconocemos cuál fue ese malhechor.

Aunque el tema lo abordo como “Piquetes de insecto”, éste toma mayor relevancia cuando el niño desarrolla cierta sensibilidad al mismo, con lo que se hace más aparatoso y diseminado, lo cual se llama “Prúrigo por insectos”, pues la mayoría de las lesiones corresponden a una reacción inmunológica, más que a un piquete directo. Este es un proceso que podríamos comparar con una “alergia lenta” por lo que lleva unos cuantos días o a veces hasta semanas después del contacto, aunque éste no se siga llevando a cabo.

Es factible observarlo en niños desde los seis meses o un año de edad y muy raro después de los ocho años de edad, aunque esto no quiere decir que no se pueda ver en otras edades.

         ¿Qué insectos pueden picar a sus hijos? 

Un gran número de insectos “pican”, sin embargo otros muerden y otros, por el simple contacto de sus secreciones, pueden despertar una reacción en la piel del niño.

Para tener una idea de cuál insecto es el que está picando a su hijo, se debe tener en cuenta el área geográfica en la que vivimos; en términos generales los insectos que podríamos decir que son los más molestos, son las chinches de cama o Acaros, los zancudos o mosquitos y las pulgas, pero hasta de las cucarachas se ha dicho que pueden provocar reacciones en la piel de los niños, y aunque les parezca extraño las hormigas.

Si estamos en una costa o lugar de bajo nivel sobre el del mar, o un lugar caluroso, probablemente sean frecuentes los zancudos en horas frias (madrugada y luego d ela puesta del sol).

En un lugar de altura como lo es el occidente, son frecuentes las chinches y garrapatas, mucho más de lo que imaginamos, ya que a veces rechazamos la idea de su existencia en nuestras casas por el hecho de considerarse un animalito de suciedad; esto es parcialmente cierto, ya que requiere de un lugar abandonado para poner sus nidos y reproducirse (bodegas, terrenos baldíos, apilamientos de objetos, principalmente de madera, etc.), pero una vez que hemos tenido la mala suerte de ser visitados por estos indeseables huéspedes, el problema se vuelve un martirio, ya que no se eliminarán con el aseo de rutina (sacudir, barrer, trapear) y se hace necesario fumigar, además, en lugares estratégicos como son muebles de madera, cabeceras de las camas, costuras de colchones, marcos de puertas y ventanas. Incluso sabiendo de quién se trata, se vuelve difícil su erradicación, precisamente por sus costumbres: el ser nocturna y los lugares en donde acostumbra esconderse, así como por algunas características: su tamaño (menor a 4 mm.) y su color, que se confunde con la madera que tanto le gusta.

El otro insecto que frecuentemente nos ocasiona molestias es la pulga que a diferencia de la chinche, es diurna y muerde, no pica, lo cual conduce a que las lesiones tiendan a ser más de tipo “morete” o “pequeños golpecitos morados” y predominantemente en extremidades inferiores; por otro lado, es más fácil sospechar al agente causal sobre todo cuando tenemos el antecedente de convivencia con perro o con gato.

         ¿Cómo sé cuando a mi hijo lo está picando un insecto?

         Definitivamente no es fácil distinguir quién es el agresor exacto, pues muchas otras patologías pueden producir lesiones muy similares; independientemente del insecto causal, se dice que de cualquiera de ellos, las lesiones características son las pápulas (elevaciones sólidas, bien definidas, de aproximadamente de 2 a 5 mm.), a veces ronchas, y la consecuencia del rascado que induce la comezón que presentan los niños, es decir, algunas costras de sangre puntiformes.

En el caso de un piquete aislado, podemos tener pocas lesiones y la comezón se limita al lugar donde éstas se encuentran, pero en el caso de los niños que desarrollan la sensibilidad exagerada (prúrigo), podemos tener múltiples lesiones y una comezón generalizada; además, estos niños pueden presentar otro tipo de lesiones como vesículas (de ahí que frecuentemente lo confundan con varicela), ampollas y hasta hinchazón de manitas o pies, aunque esto ya es muy raro. 
         

La topografía afectada nos puede orientar hacia el malvado agresor, sin olvidar también la influencia de la zona geográfica: así tenemos que los mosquitos tienden a picar más en zonas expuestas como cara y antebrazos, ya que es un insecto volador; las chinches buscan las zonas cubiertas y calientes, teniendo predilección por el tronco, especialmente con distribución en cinturón; las pulgas prefieren las extremidades inferiores, ya que es un insecto diurno y saltador. Aunque he sido repetitivo con el caso de los niños muy sensibles que desarrollan prúrigo, no está de más recordar que a pesar de ser éstas las zonas más afectadas, en ellos puede ser más diseminado y tendríamos que apoyarnos en algunos datos que antes mencioné y otros agregados: los zancudos pican en forma difusa, las chinches dejan lesiones en pares, hileras o agrupadas y las pulgas dejan caminitos, frecuentemente de tres lesiones.
         

Debido a la comezón que provoca, los niños se rascan y esto puede favorecer la entrada de infecciones principalmente por bacterias; esto es cierto sobre todo cuando se descuidan algunos aspectos de higiene y el niño anda con las uñas sin cortar y además, sucias; es la complicación más frecuente, le llamamos impétigo vulgar, afortunadamente es benigna en la mayoría de los casos y puede remitir con simples aseos de agua y jabón, a veces un antiséptico suave y excepcionalmente con un antibiótico tomado.

         ¿Qué debemos hacer?

         No existen vacunas u otros medicamentos para evitar definitivamente este tipo de respuesta a los insectos, y sólo el tiempo y el propio sistema de defensa del niño, logran finalmente adaptarse y dejar de responder en forma tan extrema; lo único que se puede hacer ese evitar el contacto con los bichos agresores; en forma muy general se incluye la fumigación, colocación de mosquiteros, uso de repelentes, tratamiento de los animales convivientes que pueden ser posibles vectores de pulgas: perros y gatos o de otros artrópodos como las arañas, ronrones, escarabajos, tambien aves de corral, roedores, etc. Y tristemente, algo que se está convirtiendo en una moda, el tener animales exóticos en casa como mascotas. Cuando el habitat de estos animalitos es una selva o el desierto.

 De no haber costras o piel “llorosa”, se puede aliviar la comezón con el uso frecuente de cremas lubricantes inertes los antihistamínicos o esteroides tópicosse deben dejar a la prescripción del pediatra luego de la evaluación en la clínica.

 He aquí una descripción del Dr. Silva (Dermatólogo)

La urticaria papular (Prúrigo agudo, prúrigo insectario) es un trastorno común de la infancia que se manifiesta por pápulas o ronchas pequeñas recurrentes producidas por una reacción de hipersensibilidad a la mordedura o picadura de pulgas, mosquitos y otros insectos. La urticaria papular no sólo es una afección con síntomas molestos, sino que existe además la posibilidad de complicación por sobreinfección bacteriana. El aspecto más difícil en el enfrentamiento del prúrigo agudo en la práctica diaria es el convencer a los padres de que el niño está siendo mordido por algún insecto y la identificación y erradicación de la fuente del ectoparásito. ¿Su real frecuencia?
La urticaria papular es un trastorno común de la infancia. Aparece en el casi 90% de los casos durante los primeros 3 años de vida. Aunque se han descrito casos en recién nacidos de 2 semanas de vida, es más frecuente en niños entre los 2 y 7 años de edad, principalmente en los que tienen historia de dermatitis atópica.El prúrigo agudo puede presentarse en cualquier época del año, siendo más prevalente en primavera y verano. En ocasiones los brotes coinciden con la llegada de una mascota a la casa, y mejoran con un cambio de domicilio u hospitalización. Afecta principalmente a las clases socioeconómicas bajas.


Muchos artrópodos son capaces de producir una respuesta alérgica en individuos sensibilizados. Las pulgas son la causa más frecuente de prúrigo insectario, pero cuando el cuadro clínico es atípico, deben tenerse en consideración otras causas posibles, como mosquitos, escabiosis y pediculosis. En el verano, la mayoría de los prúrigos insectarios en superficies expuestas se deben a mordeduras de mosquito.
¿Cómo se presenta en los niños?
La lesión inicial del prúrigo agudo es una roncha, con frecuencia coronada por un punto oscuro central o una vesícula. Tras algunas horas se forman pápulas firmes, brillantes, de 3 a 10 milímetros de diámetro, agrupadas, de distribución simétrica y muy pruriginosa. Pueden estar excoriadas, liquenificadas, o sobreinfectadas, con formación de costras en su superficie. Las lesiones recurren en brotes de entre 10 y 20 lesiones, y se encuentran en distintas etapas de evolución. La mayoría de las lesiones persisten entre 2 y 10 días, pudiendo persistir color rojo o eritema o pigmentación postinflamatoria después de su resolución. Eventualmente puede desarrollarse una cicatriz. El prúrigo agudo no se asocia a síntomas generales ni a adenopatías o ganglios vecinos.

Las pápulas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero tienden a agruparse en áreas expuestas, principalmente en la cara extensora de las extremidades, y en sitios donde la ropa queda ajustada, como en la línea de calcetines y bajo los elásticos de la ropa interior. Es menos frecuente el compromiso de cara, cuello, tronco, glúteos y muslos, y generalmente respetan las áreas genital, perianal y axilar. En algunos niños pueden ocurrir erupciones ampollares muy llamativas, probablemente debido a su marcada hipersensibilidad
Niños hipersensibilizados pueden presentar una erupción generalizada al ser mordidos nuevamente, al reactivarse las áreas previamente afectadas. La evolución de la enfermedad es en brotes de intervalos irregulares que mejoran con los cambios de ambiente.
Debe investigarse posible exposición a pulgas, ya sea por mascotas de la casa del niño o en casas que tiende a frecuentar. Las pulgas pueden encontrarse también en lugares abiertos. Si se permite exposición continuada al parásito, los ataques pueden persistir por 3 a 4 años, pueden ser perennes o recurrir estacionalmente. Muy ocasionalmente pueden persistir hasta la adolescencia o adultez.

¿Por qué se produce?
Durante las últimas décadas se ha intentado relacionar al prúrigo agudo con una alergia alimentaria, no lográndose establecer un origen dietético en ninguno o en muy pocos casos. Tampoco se ha logrado confirmar un origen psicológico o infeccioso del prúrigo agudo. En la actualidad existe consenso en considerar al prúrigo agudo como una reacción de hipersensibilidad a picaduras de diferentes Insectos.

La menor prevalencia del cuadro en niños mayores y su desaparición hacia la vida adulta se correlacionan con una desensibilización producida por picaduras repetidas. Del mismo modo, los recién nacidos sólo se afectan de manera muy ocasional debido a que a esa edad los pacientes aún no han adquirido una sensibilización específica a los antígenos de insecto.La mordedura de pulga es la causa más común de prúrigo insectario. La pulga es un pequeño insecto que no posee alas, de 2 a 4 milímetros de largo, de color café o negro. Se alimenta de sangre animal y humana. Las pulgas sólo saltan sobre el animal para alimentarse y luego se retiran, por lo que se estima que por cada pulga vista sobre un animal, se encuentran entre 10 y 100 pulgas en el entorno cercano. Una pulga sólo se encuentra sobre el animal aproximadamente 20 minutos al día. La pulga hembra deja sus huevos en lugares tibios y sombríos, como por ejemplo bajo los muebles, en grietas de muros y pisos, y en tierra húmeda. Por lo tanto, es importante transmitir a los padres que si sus mascotas están infectadas, también lo está su casa.

¿Cómo se trata?
El tratamiento más efectivo del prúrigo insectario es la identificación y remoción de los insectos del ambiente en que el niño se desenvuelve. Por este motivo la primera indicación siempre es la desinfección de las mascotas y la fumigación de la casa y otros sitios posibles de contacto para lograr una desinsectación efectiva, lo que produce una mejoría muy significativa. Los repelentes para insectos pueden ser utilizados en áreas que no sea posible desinsectar, sin embargo su utilidad es muy limitada. En aquellos casos en que no se ha podido prevenir el contacto con insectos y el paciente tiene un brote eruptivo, este debe recibir tratamiento sintomático. Los pilares del tratamiento durante el brote agudo para el alivio del prurito son las lociones antipruriginosas y los antihistamínicos orales. Para que sean efectivos, deben ser administrados en forma continua, de esta forma puede ayudar además a disminuir la reactivación de lesiones previas al ser mordido nuevamente el niño. La sobreinfección bacteriana requiere tratamiento con antibióticos tópicos o sistémicos y descostraje.

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