Pediatra En Casa DR. LUIS RUIZ PEDIATRA Guatemala

ADOLESCENTES

Posted on: abril 28, 2008

¿Cuando debemos llevar los adolescentes al médico y con qué frecuencia?
Aunque para muchos jóvenes adolescentes y sus padres este es un tema desconocido, todo adolescente debiese acudir a un control médico, por pediatra o médico especialista en adolescencia, una vez al año.

Esta atención está destinada a promover su crecimiento y desarrollo saludable, a pesquisar conductas de riesgo (consumo de drogas, actividad sexual precoz o no protegida, etc.) y a diagnosticar en forma precoz problemas de crecimiento o de desarrollo puberal y enfermedades que pueden haber pasado desapercibidas.

Tiene como característica especial que en él se evalúa al adolescente no sólo en lo físico, sino también en lo psicológico y social. En general, el médico realiza una entrevista, un examen físico, exámenes de laboratorio para identificación de ciertas enfermedades e indicación de vacunas.

Además, tanto los adolescentes como sus padres reciben consejos en temas relevantes para esta edad: los jóvenes en nutrición, actividad física, prevención de accidentes, prevención de consumo de cigarrillo, alcohol y drogas y sexualidad, y los padres en cómo guiar a sus hijos en etapa de la vida.

Escuchar la opinión de un profesional de la medicina es una buena experiencia que al final es muy bien recibida y valorada tanto por los hijos adolescentes como por sus padres.

 

 

43 consejos para padres de adolescentes

1. Hable mucho menos y escúchele mucho

    más. No se sienta continuamente en la

    obligación de mostrar su desacuerdo.

2. Limite los sermones teóricos y los

    discursos sobre su juventud a uno por     año… si le resultan indispensables.

3. Sonría.

4. Procure buscar temas que no sean           demasiado conflictivos. Y no se preocupe: de éstos ya se encargará su hijo de sacarlos a debate.

5. No se escandalice por nada.

6. Cuéntele sus cosas aunque él no le pregunte. No le dé miedo expresarle que tiene lagunas (él ya se ha dado cuenta). Muéstrese tal como es.

7. Exíjale mucho en muy pocas cosas. Presente batalla sólo cuando se sienta con fuerzas de ganarla. No “se queme” cuando no sea estrictamente necesario.

8. No empiece nunca una conversación con él si no se siente realmente capaz de acabarla con serenidad, pase lo que pase, diga lo que diga.

9. Baje la guardia. Parece que en vez de estar sentado en su casa saboreando una “pizza” se encuentra en el corazón de Bosnia.

10. No le responda nunca: “porque sí”, ni “porque soy tu padre”, ni “mientras estés en esta casa”. Razone su orden, aunque él no lo acepte. Luego calle y aguante firme.

11. Conserve su estilo de vida sin imponérselo. No intente esforzarse demasiado -a menos que le apetezca, Claro- en estar al día en el vestido, vocabulario, maneras, etc. De hecho, para su hijo siempre será un carroza.

12. Hágale preguntas pertinentes sobre el porqué de sus ideas.

13. Muéstrele sin palabras, con el ejemplo, que está bastante seguro de lo que hace. Si se siente inseguro, no actúe.

14. Busque la ayuda de alguien de su confianza ajeno a la familia: un maestro, un sacerdote, un amigo, un compañero.

15. Facilite que la pandilla se reúna en casa, en vez de hacerlo en cualquier otro sitio. Fije sólo las condiciones de salud mental y física indispensables, haga que se cumplan y no moleste.

16. En vez de decirle “eres un mentiroso” dígale “has dicho una mentira”. No le ponga demasiadas etiquetas.

17. No le de casi ningún dinero. Amárrelo corto por ahí. Es la forma de darle lo mejor.

18. Consiga que se enfrente a sí mismo: escribiendo un diario, expresando sus ideas por escrito, razonando una protesta, etc…

19. No le amenace con castigos que no pueda cumplir. Procure que la falta y el castigo sean proporcionados. No castigue “en caliente”.

20. No le humille con insultos, castigos corporales (puede salir mal parado) o comentarios burlones.

21. Use un vocabulario directo. No se vaya por las ramas.

22. Olvide la ironía cuando hable con él de sus cosas. No sea cínico.

23. No pierda la calma ante sus impertinencias pero tampoco permita que falte al respeto de sus allegados.

24. No grite y no permita que él grite. Si grita, permita que él grite.

25. Deje de ser ingenuo: aunque los tiempos cambian y la moral se relaja, las conversaciones, imágenes, amigos, etc. que le perjudicaban a Ud. también le perjudican a él.

26. Dele responsabilidad de verdad.

27. Si no peligra su integridad -física, mental, espiritual- déjele hacer, aunque prevea que se la va a pegar.

28. En su presencia, no culpe al colegio o a los profesores.

29. No sea ni paternalista ni autoritarista.

30. Intente luchar por ser más coherente: procure no hacer nunca nada que vaya en contra de lo que ha expresado que son sus ideas.

31. No se pelee ni demuestre enfado con su mujer delante del chico.

32. Rectifique cuando se equivoque. No piense que perderá su prestigio (… ¿qué prestigio?).

33. Renueve el amor hacia su cónyuge.

34. Fórmese como padre de un adolescente.

35. Ni se le ocurra pensar que todo es culpa de usted. Seguro que ha cometido errores, pero piense que él tiene su libertad.

36. Vigile la televisión, la prensa, las revistas que entran en casa. Sea muy cuidadoso en este tema, aunque tenga que oír muchas protestas.

37. Practique las siguientes frases: “pues a lo mejor tienes razón”, “claro, no lo había pensado”, “esto que dices es cierto”, “acepto mi error”. Utilícelas siempre que el tema o la situación le permita renunciar a algo no demasiado importante.

38. Destierre el deseo de quedar bien ante otros matrimonios.

39. Procure convencerse de que ya no es un niño. No se contradiga diciéndole que ya es un adulto y, en cambio, siga tratándole como a un chiquillo.

40. Cada noche haga un examen de conciencia acerca de las cosas que ha hecho con respecto a su hijo. Saque propósitos concretos.

41. Aunque le cueste mucho esfuerzo porque prevea una reacción negativa, no renuncie a buscar una ocasión propicia para decide la verdad a su hijo.

42. Acuda al colegio donde estudia. Procure recabar la máxima información de sus profesores y tutor. Fijen objetivos comunes.

43. Hay un tipo de rebeldía sana y constructiva: la que va en contra de la mentira, la hipocresía, lo falso, lo deshonesto y 10 antinatural. Sea Vd. mismo rebelde, en este sentido.

 

BUENO ESTOS SON TAN SOLO UNOS CONSEJOS, NO OLVIDEN QUE SON USTEDES LOS QUE MEJOR CONOCEN A SU HIJO O HIJA.

RECUERDE QUE NO DEBEN PERDER LA AMISTAD Y CONFIANZA ENTRE AMBOS.

RECUERDE QUE SI CORRIGE A SU HIJO (A) CON GUANTES DE SEA, TENDRA QUE CURARLE LAS HERDIAS EN EL FUTURO.

DR. LUIS ALFREDO RUIZ

MEDICINA DEL ADOLESCENTE

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